La presión por la lactancia

Si había una cosa que tenía clara, incluso antes de quedarme embarazada, era que si tenía hijos quería darles el pecho. Por una parte, estaba toda la documentación científica que avala las ventajas de la leche materna frente la leche de fórmula. Pero por otra, reconozco que en ese deseo también había algo de idealización de la lactancia, y de la maternidad en general.Encontraba en la imagen de una madre amamantando a su hijo el símbolo del nexo maternofilial. Por eso, cuando una infección de orina nos obligó a volver al hospital con nuestra hija de 3 días, lo primero que pasó por mi mente cuando me comunicaron que se quedaba ingresada fue: “¿Y qué va a pasar con la lactancia?” Una idea que automáticamente me hizo sentirme mal como madre, al estar más preocupada por la instauración de la lactancia que por el ingreso de mi hija.

Días más tarde, en la sala de lactancia donde dábamos de mamar las madres con bebés en la unidad de neonatos, una de las enfermeras nos habló de la presión por dar el pecho que veía en las madres con las que trataba. “No tienen suficiente con tener a su bebé aquí, además las veo machacarse por el hecho de no poder darles el pecho”. Debo decir, que en mi caso la hospitalización no tuvo ninguna repercusión negativa en la lactancia. Yo había tenido a mi hija 3 días conmigo y desde el principio se había enganchado al pecho perfectamente. Justo al ingresarla me bajó la leche, por lo que pude darle el pecho sin problemas durante el tiempo que estuvo ingresada.

Pero para otras madres no era tan fácil. Había bebés prematuros que no habían desarrollado todavía el reflejo de succión, por lo que las madres, recién paridas, pasaban horas en la sala de lactancia extrayendo leche para sus bebés y además estimular el pecho para tener una buena producción de leche. Y en muchos casos, la estimulación con el sacaleches no era suficiente. Por supuesto que la leche materna tiene efectos muy positivos en los bebés prematuros. Pero a veces nos olvidamos de que además de lo mejor para el bebé, también hay que buscar lo mejor para la madre, sometida a una extrema presión en esos casos, además de estar recuperándose todavía de un parto no siempre fácil.

Pero no hay que irse a situaciones tan dramáticas como estas. Hay mujeres que no pueden dar el pecho por muchas razones, y luego las hay que lo han intentando y han decidido que no era lo suya, y las hay que directamente tenían claro que optaban por el biberón. Simplemente porque no. Y no por ello son peores madres, ni tendrán un peor vínculo con sus hijos. En mi caso lo tenía claro, y no me importó pasar por algún bache inicial… ¿pero es realmente necesario someter a esa presión a todas las madres? La lactancia, igual que tantas cosas, debe ser una elección personal de la madre. Como decía Beatriz Gimeno en este artículo de Pikara Magazine: “Ser madre lactante no es una obligación, sino una opción”.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s